Los arquetipos de Jung

Según el afamado médico suizo Carl Gustav Jung, los Doce Arquetipos de la Personalidad, representan “Patrones” habituales del ser humano relacionados con ciertos “roles” convirtiéndose de algún modo estas “reacciones instintivas”, en “Modelos Estereotipados” que provienen de ciertas “Representaciones Gráficas” o “Figuras Pictóricas y Artísticas”. Solo que, equiparables a las “Imágenes Universales” arcaicas, (es decir, procedentes de tiempos remotos), y que derivan en Pautas de Comportamiento que surgen básicamente de la Psique, (a lo que Jung denominó el Inconsciente Colectivo).

Es decir, que esquemáticamente, los “Arquetipos” en sí mismos, solo son descritos como: <<una especie de “imágenes en potencia” dependiendo de las “Tendencias” existentes y/o de los “Entes Potenciales>>, los cuáles como todos sabemos, son aleatorios (Progoff-1967). 

Ya que el médico suizo definió los arquetipos como: <<Factores y Motivos que ordenan los Elementos Psíquicos en ciertas Imágenes (…) de tal forma que sólo se pueden reconocer por los “Efectos” que producen>>. Siendo las “Representaciones Arquetípicas, variaciones personales que se remiten a esas formas básicas”. (Sharp -1994).

Aunque Jung, asimismo, aseveró que los arquetipos son igualmente la “contraparte psíquica” del Instinto, es decir, la “Representación Simbólica” que se le otorga a las Vivencias, Recuerdos y Experiencias propias. Que supuestamente, nos traspasamos unos a otros desde nuestros antepasados más remotos, o quizás, incluso, desde los inicios de la Civilización.

La Teoría Jungiana y los 12 Arquetipos de la Personalidad

Jung afirma que: “El ser humano, NO se desarrolla de manera aislada al resto de la Sociedad”. Ya que sus valores se relacionan y dependen intrínsecamente de la cultura, las creencias, la sociedad, la tradición… (sin obviar que heredamos desde la genética hasta los “dones”), llegando todo ello, junto a la importancia del Entorno, a formar parte de la Identidad y Personalidad de los individuos. Por ello, los seres humanos, deben desarrollar sus propias Habilidades y Capacidades para poder renovarse y desplegar nuevas “expresiones” que conserven su utilidad y valor sin perder su Esencia Primaria, que puede verse “contagiada” de tanta “humanidad” (refiriéndome a que no solo somos un espécimen o entidad terrenal sino un/a espiritual). Básicamente, los arquetipos aparte de Costumbres Heredadas y convertidos en determinados Comportamientos (que habitualmente observamos, imitamos y asumimos como “propios”, dentro de nuestro entorno familiar, educativo, profesional, social, etc.), son Instintos Humanos. Pues, obviamente, existen ciertos “elementos” o “factores” que nos distinguen de nuestros semejantes, y que originan a la que vez que fomentan nuestros Hábitos y Costumbres (ya que cada individuo se forma dentro de un Ambiente Familiar diferente, de una Clase Social, de un Entorno Político/Social/Cultural/Religioso, etc. Pues al existir distintos Contextos Culturales dentro de las Sociedades, sin obviar la importancia del “Factor Hereditario” (es decir, ese “traspaso” que se nos “efectúa” a través de la Genética) siempre habrá diferentes personas “conviviendo” en el Mundo que, no obstante, en una u otra cosa podrán “coincidir”. 

Los 12 Arquetipos de Personalidad son: El Sabio. El Explorador. El Gobernante. El Creador. El Cuidador. El Mago. El Héroe. El Forajido. El Amante. El Bufón. El Huérfano…

 

*Aunque existen otros seudónimos dados a los “arquetipos” relacionados con lo Inconsciente Colectivo, con nombres como: El Inocente. El Hombre Corriente. El Bienhechor. El Destructor. La Gran Madre…

La Transcendencia y el alcance de las Creencias

Pero, vayamos al “quit” de la Cuestión”, y reflexionemos algo por un momento, y es el hecho de que “estamos siendo educados” (antaño entre una Alternativa A y una Alternativa B, y a día de hoy a saber entre una alternativa A, B, C, D, E, F, G… y todas las combinaciones posibles: A+C, B+D, C+D, (es decir, de un modo u otro, según “a quien le toque “gobernar nuestras ansiadas y codiciadas mentes”) pues prácticamente “NOS EDUCAN” desde nuestro nacimiento. O, que duda cabe que, al menos, es innegable que esto se hace desde nuestra más tierna infancia (si se trata de “recordar de forma consciente” aquello que nos “traspasan” sin nuestro “real y voluntario consentimiento” dada la corta edad a la que dicho proceso se “inicia”). Pues si lo analizamos desde la “Normalidad”, está la Educación No Formal (es decir, aquella que es Intencionada y Planificada pero fuera del ámbito de la escolaridad obligatoria, la cual es supuestamente una educación opcional, adicional, complementaria, flexible pero, a la vez e incongruentemente, OBLIGATORIA. ¿E.S.O. quien lo entiende?) Luego está la Educación Informal (es decir, aquella fuera del ámbito curricular, que se ofrece de forma casual, sin planificación alguna). 

Esta es la educación de la cotidianidad de nuestro día a día, como la que se da en los ámbitos educativos No Formales (como puede ser y es el ámbito Cotidiano, o ámbito Familiar, el ámbito Profesional o el ámbito de las Relaciones Sociales.) Y, en otra instancia está esa educación INELUDIBLE, que conoces como la Enseñanza Obligatoria, y que va, y te lo dice una Técnico Superior en Educación Infantil, (con “título acreditativo” obtenido mediante su propio esfuerzo, además de otras tantas cosas) desde la Educación Infantil (valga la redundancia), hasta el final de la Educación Secundaria.

Y, obviamente, a mi edad, que supera dos décadas (aunque no lo parezca 😉 o eso quiero creer yo), también está aquella educación que aporta ciertas creencias que provienen del Contexto Religioso (porque antes NO SE ESTILABA ESCOGER), pues el único niño que recuerdo que se apuntó a ética, se la pasaba dibujando en clase mientras los demás “oíamos el Génesis”, por ejemplo. Algo que, sin duda, como cualquier tipo de “educación” aporta Principios, Valores, Costumbres, Ideologías, Convicciones… pues son Creencias (aun traspasadas), al fin y al cabo, que impactan en nuestra Psique, en nuestra Mente y en nuestro Cuerpo, en forma de Pensamientos, Percepciones Sensaciones, Sentimientos, Emociones…. basados en los meros Cinco Sentidos y en esa base “educacional” que se inicia en nuestros años de Inconsciencia

Y, obviamente, todo ello, indiscutiblemente (aunque habrá quien discutir quisiera y llevar la “razón” y la contraria, aunque yo no terminase por dársela ni cediera, pues mi opinión es tan válida como la de cualquiera), influye e impacta en nuestra Personalidad. Y, por ende, en nuestra Conducta, ya que actuamos conforme a nuestras “convicciones”. Y aquí entra la importancia de nuestro “Sello Distintivo”, pues de él dependen todas nuestras Decisiones, ya que estas mismas, se han “manifestado” previamente, en forma de Pensamiento (e incluso de Emoción). 

Dado que cuando algo nos “embarga” (ya sea este o aquel Pensamiento, Sentimiento u Emoción), como los seres humanos que somos, solemos ser “irracionales” (y hago referencia a nuestra parte terrena), y tendemos a actuar de forma determinante ante cualquiera de estos “factores” cuando nos hallamos ante un hecho o suceso ya sea este concreto, explícito o indeterminado. Es decir, que, ante un acontecimiento esperado y planificado o no ideado e inesperado, (e incluso ante una persona), podemos reaccionar de forma totalmente “Instintiva”. Y en verdad os digo que, incluso la Fe o la carencia de esta misma, es un elemento concluyente que va a formar parte de tu Decisión, y que se basa, asimismo, en esa Identidad y Personalidad a la que hago referencia.

Por ello Jung, hace hincapié en que el contexto cultural en el que la persona vive y experimenta, impacta en lo más íntimo de su Ser, al influenciar dicho entorno de forma directa en el individuo. Ya que este mismo, refiriéndome al Entorno, (es decir, a este Mundo que nos rodea a ti y a mí, y a aquel y al otro, donde hemos tenido nuestras propias vivencias, errores y aprendizajes, escarmientos y aciertos, en resumen, nuestras experiencias propias), es verdadera y fielmente, el encargado de transmitir a las personas su Esquema Mental (o, en plural los “Esquemas de Pensamiento” que adoptamos). Y recuerda la <<Ley Campoamor>> por aquello de que todo depende (es) de según el cristal con que se mire…

Resumidamente, desde el criterio del Psicoanalista Carl G. Jung dichas Fuerzas Arquetípicas encierran un conjunto de Conocimientos (tanto dentro del ámbito psicológico como del esotérico), que impregna a las personas. Dado que el Entorno o Ambiente, la Sociedad, la Educación, las Creencias, etcétera, son los cimientos que a partir de la Experimentación y la Percepción de la Realidad nos inducen a mostrar una u otra Personalidad. A parte, no me gusta obviar, la parte de la herencia genética, ya que hay “factores” que son heredados.

La importancia de los Arquetipos de la Personalidad en el Tarot

Con lo que, como Conclusión Final, os diría que lo que Jung quiso decir a resumidas cuentas es que: los “Arcanos Mayores”, son una especie de Proyecciones del Ser que esconden los velados secretos del Universo. Por lo tanto, también puede interpretase la “Conciencia” y el “Subconsciente” de las personas consultantes, mediante el uso del Tarot Terapéutico, por ejemplo, a través de los mismos. Ayudando ello al Autodescubrimiento del Ser, y a conocer esos “bloqueos” que no nos permiten llevar una vida plena y satisfactoria.

Cada uno de nosotros tiene sus propios Arquetipos Personales, de hecho, el Tarot, incluso, es una guía para encontrar tus arquetipos internos y Desbloquear Situaciones, o ayudarte a Fomentar una Autoestima más saludable o romper con una cierta “creencia” que nos aferra a los apegos malsanos o nos produce malestar (como el “Mecanismo de la Culpa”), un Patrón de Comportamiento reiterativo (perjudicial y dañino), o Esquema Mental Prototipado y un largo etcétera. 

Pues mediante las Tiradas, o tras ellas, experimentamos segundas vivencias u experiencias (en ocasiones fuera de la cotidianidad). Como acontece mediante nuestros Sueños (es decir, a través de la Proyección del Doble Astral, las “Visiones”, o las Premoniciones, entre otras cosas), pues los Arquetipos lo “atraviesan todo”. Asimismo, queda impresa en nuestra Personalidad y Esencia, lo que acontece mediante las experiencias de aquellos que pasan por los “Deja” (el Deja Vu, el Deja Sentí, etc.), ya que ello hace que el Ser vaya desarrollando no solo la “Intuición”, sino la Clarividencia, la Premonición, las Proyecciones Astrales, etc. etc. etc.

Dado que aún nos queda un tipo de Educación, la Auto Educación, que sinceramente espero que sea la Educación del Futuro Presente sin un PasadoImperfecto” (aunque tengamos que inventarnos un “nuevo tiempo verbal-expresivo del yo puedo” y que esta educación se parezca a la de la antigua Grecia con sus Pensadores incluidos (aunque algo más evolucionada, es decir, con mujeres incluidas). Porque a día de hoy el Autoconocimiento es una Educación No Obligatoria, que, no obstante, debería ser al menos un compromiso que cada uno se autoimponga por puro amor a sí mismo. 

Fuentes

  • La Psicología Analítica de Jung y sus aportes a la Psicoterapia Progoff, 1967.
  • Mi Psique y mi Conexión con la Fuente (a los que debo, todos los cambios que provienen de mi interior, a través de la Capacidad de Desarrollar Autoconciencia. 😉

Namasté hermanos/as por la lucha sin armas, sino con el Alma y el Corazón, en pos de un Mundo Mejor.

Así sea.

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